lunes, 18 de julio de 2011

Nevine, la blogger libanesa

  • (…) Hice una pregunta capciosa: "¿Qué clase de boda?", a lo que Iman me respondió astutamente: "Una boda libanesa". "Sí, ya, pero libanesa ¿de quiénes?". Sonrió: "Drusa". 
     
Libano, la vital incertidumbre “, Maruja Torres.

Ayer conocí a una periodista y blogger libanesa. Creo que fue la primera vez que tenía enfrente, a una comunicadora de Oriente Medio, y he de confesar que la idea me abrumó por unos momentos. Lo relajado de las tardes de cañas en Madrid, el hecho de que fuese la amiga de un buen amigo mio, y la conversación, que fue espontánea y muy amena, hicieron que esa invasión de sentimientos encontrados se desvaneciera, y en su lugar sólo me saliesen preguntas directas, francas y sencillas. Es decir, dejé a un lado mi curiosidad profesional o académica y me centré en mi. En esa parte de mi que pertenece a ese pequeño país árabe, y que jamás he pisado. Me lo debía a mi misma y aquella era mi oportunidad. No pude evitar mirarme en Nevine como quien se está mirando frente a un espejo que le es familiar. Vale que tenga diez años más que yo, y una vastísima carrera como presentadora de un programa de política internacional en el mundo árabe. Quizá sí, diste mucho de mi humilde y anónimo trabajo como redactora de un portal en Internet. Pero ayer sentí por un momento que éramos Fátima y Nevine. Dos chicas cuyo origen tenía demasiado que ver.

 
Beirut es la ciudad árabe donde se produce el mayor número de manifestaciones al cabo de un mes.
Caminábamos como se camina por Madrid en las tardes de verano en las que  no tienes un rumbo o un objetivo concreto. Palacio Real, Madrid de los Austrias...éramos un grupo no muy extenso de gente joven y algo inquieta. Diría que unos más que otros. Reconozco que mi inquietud sólamente se entreve cuando tengo mucha confianza o demasiado interés en un tema concreto. Si acabo de conocer a la persona, no suelo hablar de mi, y prefiero centrarme en cómo se encuentra ella, qué hace, si le gusta la ciudad...pero hubo un par de momentos en los que Nevine y yo nos encontramos y hasta diría que tuvimos un feeling difícil de explicar.

-¿Cuándo te preguntan por tu identidad libanesa...sabes responder enseguida?
 
Nevine se rió. Confesó que le parecía una pregunta directa pero tremendamente difícil de responder. -'Ya3ani, shweia shweia''. Todavía no sé qué expresión española puede equiparse al Ya3ani árabe, cargado de significado. Ya3ani es como un 'pfffff bueeeeeeno...' pero gracioso. Denota que el interlocutor sabe por dónde vas con la pregunta que le has hecho, pero que no sabes o no quieres responderla enseguida.

 -En Líbano hay dieciocho confesiones religiosas representadas escrupulosamente en el Parlamento. ¿En el pueblo, en la calle...se aprecian estas 18 comunidades?
-¿Sabes qué? que yo sólo lo noto cuando voy por la calle y leo ' Iglesia armenia' o 'Iglesia maronita'...mi grupo de amigas es enorme y no te se decir lo que son, sólo quiénes son, cómo son.  Nevine es de naturaleza calmada. Es delgada y taciturna. Sus movimientos y gestos son suaves y armoniosos y nunca eleva el tono de voz, ni siquiera con sus semejantes más en confianza. Ayer entendí que sólamente alguien con esa clase de personalidad puede resistir el día a día informativo en un país tan degradado políticamente,como Líbano.

-¿Nos veremos en Beirut? ha sido un placer conocerte.

-¡Lo mismo digo! Hasta pronto, Nevine.

martes, 12 de abril de 2011

Y de repente, el silencio

La noche no es buena consejera. Si hay algo que tengo más que interiorizado es esta frase. Porque cuando tenemos problemas, o vivimos angustiados por la mímima vicisitud, la noche, sencillamente, no es buena consejera; porque con ella,  no sólo el cielo es más oscuro, sino nuestras pequeñas cruzadas, nuestras preocupaciones e inquietudes se tornan también de color negro.

De pequeña, solía taparme con la almohada cuando me sentía aturdida, en medio de la noche, por el silencio que invadía en la casa. Pero cuando se oían ruidos, solía ser peor, porque significaba que tocaba discusión y que me costaría más aún conciliar el sueño. No fue una infancia traumática, tan sólo pertenezco a esa generación de adultos que, de pequeños, una noche sí, y otra también, se dormían entre gritos y portazos. Y a la mañana siguiente, todo tan normal. O no, pero no era un tema importante, al menos desde mi insignificante existencia, no lo parecía.

Ahora sigo durmiendo sola. Ya no hay discusiones, ni ruido, pero con la madurez llegan otro tipo de afrentas nocturnas. Los remordimientos, las cosas por hacer, la agenda sin cumplir, las amistades a las que no llamas, la mano que no diste, el Te quiero que debiste decir más alto y claro, en lugar de tantas veces con el mismo tono...Nunca he padecido de insomnio, pero confieso que al cumplir los 27 duermo peor, porque la conciencia no me deja. No se trata de culpabilidad por cosas que he hecho o he dejado de hacer, sino  culpa preventiva. Adelantarme y sufrir de antemano porque ya sé que ciertos hechos venideros que no haré, me costarán más de una noche en vela.

Supongo que todos los seres humanos de la Tierra que gozan de consciencia,  sufren de sus pequeños remordimientos preventivos. Sufren por cosas que saben que no harán o que harán mal.  Pecan de débiles y egoístas, o quizá de una cosa y no la otra. No sólo me estoy refiriendo a grandes problemas, sino a limar pequeñas cosas de nuestro carácter en el día a día.Decir más veces Te quiero a mi gente querida. Cerrar la puerta sin dar portazos cuando me enfado, pensar dos veces antes de hablar, esbozar una sonrisa, en vez de una mirada de odio....¿bobadas? quizá, pero ahí quedan, al final del día.

 Sigmund Freud.

Nunca habéis pensado, ¿qué pasa si no vuelvo a verle más? ¿qué pasa si mañana, yendo a trabajar, por un infortunio, me pilla un coche y fallezco? ¿Os habréis ido con palabras y conquistas pendientes? seguramente si. Cosas que estaban en nuestras manos y que no hicimos. ¿Vale de algo pensarlo? si sabemos que no lo haremos...no.

Es como cuando estudiaba en la Facultad. Ciertas asignaturas, atragantadas, matriculadas año tras año....Cuando llegaba junio, y luego septiembre, y después junio, y después otra vez septiembre. Firmaba sabiendo 'no aprobaré, no estudiaré'. Entonces, ¿valía de algo quejarse, cuando tenía que pagar 5 veces el precio de la matricula original? no.

Me pregunto si todo el mundo duerme tranquilo por las noches, sin el mínimo rumor en la espalda, de que algo no va bien. Imagino que todos tenemos nuestras mañas para eliminarlo. Una cena copiosa que nos haga dormir del tirón, unos cascos con música que invite a dejarnos llevar a paraísos lejanos, donde no hay ni buenos, ni malos, y cuya única premisa en ellos es disfrutar del momento, o  un buen libro. También lo he probado. Pero, me refiero a ese instante tan concreto, al momento en el que, a pesar de estar somnoliento, apagas la luz de la lamparita de noche, o la del smart phone de última generación, y de repente, el silencio.

Alguien dijo que los instantes previos al sueño, son como la sintonía de las estaciones de trenes, cuando se avisa que quedan 5 minutos para ponerse en marcha camino hacia el destino querido. La memoria y la conciencia nos avisan de cómo van las cosas, y en nuestras manos está lidiar con eso. Siempre me he reido de la gente que lee libros de divulgación sobre la interpretación de los sueños. Sin ánimo de ofender las conclusiones de Freud, me identifico más con esa rama científica incrédula que opina que No sabemos nada, que no somos nadie, y que, por supuesto, mucho menos sabemos sobre lo que ocurre en nuestra mente cuando soñamos.

Felices sueños. 

martes, 22 de marzo de 2011

A Berta

Nunca había tenido una amiga que muriera, con 25 años y en la mejor etapa de su vida. Por eso cuando aquella tarde de verano, mi amiga me llamó para contármelo, no supe reaccionar. Ni llorar, en ese instante.

-Berta...está muerta, estña muerta tia, muerta.


¿Cómo describir a una persona a la que la gente amaba y odiaba por igual?

Berta era probablemente la persona más infeliz que conocía, pero también la más vivaz, pizpireta, alocada e intensa . Su personalidad contradictoria, a veces egoista y otras simplemente genuina, dañaba los esquemas de la gente, y enamoraba a aquellos que la conocían de verdad.


Nuestra amistad se fraguó en torno a 1993. Un pueblecito de la provincia de Burgos, en medio de la nada fue testigo de aquellos veranos interminables en los que nada y todo pasaba al mismo tiempo. Berta era la única niña del pueblo que viviía en un chalet con piscina. No eran los años 60 asi que tampoco sorprendía demasiado, pero creedme que en una villa donde apenas viven 100 personas durante todo el año, todo, absolutamente todo es noticia. Vamos, que un periodista ahí lo tiene fácil. O no.Porque los profesionales de la información, los que elaboraban la comunicación, dejarían a  Laswell, McLuhan y compañía por los suelos. ellos, aquellos vecinos en sus sillas, al sol, eran el verdadero 4º poder. Comentando la jugada de cada día.

-Dicen que su padre tiene una empresa de máquinas de esas, que dan dinero si le metes unas monedillas.

-¿Tragaperras, abuela?

-Eso, tragaperras, por lo visto ahora da perras de las buenas...ya sabes.

Era cierto, pero no nos escandalizaba. El señor Nardo, Bernardo para la gente que no le conocía, era campechano, pequeño, amable y listo, sabía tomarse su vino con la gente humilde del lugar, hablando de fútbol y de los políticos corruptos de la zona, y al mismo tiempo codearse con empresarios dejando ellistón bien ato. Se defendía.  Por eso nadie hubiese sospechado, sin entrar en aquella nave del chalet que ya muchos conocían como el FalconCrest del pueblo, que tendría acumuladas decenas de tragaperras, billares y otros trastos que para nosotras, unas niñas, no valían nada, pero que luego nos dimos cuenta que valían, claro que valían. Era la seña de su pequeño imperio.


Audry Hepburn cocinando, años 50, uno de sus iconos preferidos

Con Berta aprendí muchas de esas verdades de la vida que cuando las conoces, no aprecias lo determinantes que pueden llegar a ser. Las tomas como algo circunstancial, que acabará perdiéndose en el tiempo y en el espacio, pero luego subyacen, en la memoria, en los recuerdos, en blog como este. Empecé a fumar, a hablar de chicos, a pasar los veranos soñando con no volver a Madrid, pinté mi nombre y el suyo en varias piedras en las vias del tren, y me quedé por primera vez hasta las tantas de la mañana, sin tener los 11 aún cumplidos.

Berta era la única de todas mis amigas que viven fuera de Madrid a la que jamás se le olvidó mi cumpleaños. Siempre me decía qué se haría en el pelo, si fuese yo, y me daba abrazos sinceros sin esperarlos. Cuando nos veíamos, de año en año, todo era lo mismo. Podíamos haber crecido, empezado una carrera, podíamos haber estado veranos sin vernos, pero cuando lo hacíamos,retomábamos conversaciones que teníamos a los 15 años.

Berta quería a mi hermana todavía más que a mi. Y eso también me gustaba.

-¿De verdad te vas a pintar así los ojos? Berta tia, eres total..

-Claaaaroooooooooo, ¿te los pinto a ti también?

Y quién podía negarse. Sus ojos brillantes, enormes se te clavaban en el corazón. Berta también era frágil, generosa y sensible, aunque hubiese que rascar mucho. Yo entendía a la gente que me hablaba mal de ella. No era alguien fácil, que te entrase por los ojos. Hubo épocas de su vida en las que estuvo sola, precisamente por portarse fatal. Pero yo siempre le disculpaba. Bea tuvo un entorno hostil, vivía en un castillo de hielo y nadie entendía que quisiera ver el sol. Por eso tuvo que ingeniérselas para fabricarlo, y probar cosas que le hiciesen olvidar. Pasó años muy malos y fui testigo de parte de esa decadencia. Nunca le ayudé demasiado, siempre estuvo un poco sola y esto es algo de lo que creedme, te inculpas ya de por vida. Pero creo que sabía que la quería, trataba de decirselo mucho, sobre todo en los últimos años, era cierto.

Cuando por fin, todo le iba bien. Habia recuperado amistades, encontrado un trabajo donde le apreciaban y se habia enamorado, ocurrió.

Nunca entenderé la muerte. No quiero entenderla, ni asumirla. Con la muerte de Berta se me quedó el corazón helado, y sólo los recuerdos me ayudan a sobrellevarlo. Nadie merece irse tan joven, no es que la vida sea maravillosa, pero la gente puede brindarte momentos por los que merezca la pena quedarse en este mundo, a ver qué pasa.

lunes, 21 de marzo de 2011

Frikies

¿Y tú, qué consideras que es ser frikie?

-Creerte más guay que los demás, por ser saber de algún tema. 

De todas las opiniones que he recogido en el día de hoy, ésta es la que me ha parecido más sincera , aunque no la más común, ya que, creo que la mayoría de la gente considera frikies a los raritos de turno, al gafa pasta que se pasa la tarde viendo cine bosnio en versión original y habla de otros tantos temas que no entendemos, que no compartimos o que, simplemente no nos interesan.

Seguramente, si mucha gente que creo que me conoce, me viese en ciertas actitudes, durante ciertos gestos, para mi rutinarios, se asombrarían. Me llamarían frikie. Estar una tarde de compras, aunque apenas tenga dinero para gastar, escuchar las noticias sobre la guerra en Libia, cuando llego a casa, en Al Jazeera, y ponerme mi canción preferida de los Planetas, mientras me tomo un colacao y pienso en este parto, que es mi blog, es de frikies.

Yo también me llamaría frikie si me viese, tumbada en la cama con un calcetín de cada color, una sudadera de flores y un pantalón de pijama rojo, pensando si hacerme con un Samsung Galaxy S o un Samsung Galaxy Ace. Porque para qué engañarnos. Sólo me ha importado una única cosa en los móviles que he tenido a lo largo de mi vida, su color. Tiene que ser blanco, es una manía.

Confesar en mi primer blog, que la razón que me ha guiado a escoger mis móviles ha sido el color, tiene narices. No sé nada de móviles, ni de tecnología. Me paso a la pantalla táctil por la misma razón que un día decídí que ya estaba bien, que había pasado demasiado tiempo resistiéndome a un portátil sin ratón...o a abrirme un Twitter, aunque mis followers sean 26 y no me lo curre nada.



Para cada uno, ser frikie, es algo diferente. El eterno conflicto entre los frikies de letras y de ciencias me aburre. Por mi condición de periodista y de redactora web, me enfrento cada mañana a la caché y a sus primos y hermanos y no entiendo nada. No sé escribir corchetes. Y antes de intentarlo, llamo a algún informático tirando piedras sobre mi propio tejado, enfatizando aún más el tópico del periodista torpe que escribe con dos dedos a cámara lenta, cual tortuga.

-Te lo enseñaron en la facultad...supongo..-me dijo alguien que sí sabía de informática, atónito, esperando a que fuese una broma..

-No. Pero si quieres te hago un comentario de texto. -respondí. De estas veces que dices algo que crees que es gracioso, pero al instante, te estás dando cuenta de que, no sólo no es divertido,sino que te deja por los suelos, el comentario. Ahí estaba yo, una licenciada en periodismo refugiándome en la ¿capacidad? de elaborar un comentario de texto, ya que no sé abrir corchetes, en el teclado del ordenador. Penoso.

No me averguenzo de no saber de tecnología, pero sí de no mostrar muchas veces el mínimo interés por aprender; hay demasiadas cosas que se me escapan, en las que no puedo competir, y por ello, uno propósito del año es retar a mi otro Yo, el de las iniciativas y las recompensas a corto plazo, el del mérito y el esfuerzo diario. Ese que vive escondido dentro de mi, como la niña gordita que quisiera comer donuts en vez de barritas energéticas antes de las 7 pm. Y es que creo que, definitivamente, son muchas las cosas que queremos ser, y pocos, muy pocos los momentos de reflexión en los que nos damos cuenta de nuestras carencias.

¿Os consideráis frikies de algo?


lunes, 28 de febrero de 2011

Cairo, Odi et amo

Cuando vi la fotografía de a continuación, en el blog utopialapalabra, pensé varias cosas.  La primera,  que ese nombre era muy parecido al que yo pensé utilizar en un principio para bautizar este blog. Utopía existe, fue mi nick durante años. Para uno de los messenger que tuve, (messenger, qué tiempos) para los pseudónimos en los trabajos de la facultad...me gustaba la palabra. Creo que me gustan las cosas nostálgicas.
La segunda cosa que pensé fue - ¿Es Nancy Agram la del cartel publicitario que aparece en la fotografía? Porque cuando yo estudiaba ahí, ella era algo así como una semidiosa del mundo de la canción. - Da igual, se parece . Al final todas parecen la misma con tanta cirugía- volví a esbozar para mí. La tercera cosa que pensé, fue ya, sentido común, ¿Cuántos años han pasado desde que no vuelo a Egipto? -Al menos 5.


Viví tres veranos de mi vida en la maravillosa ciudad de El Cairo. El resto, no se puede decir que viví y estudié, porque ya iba por otras razones diferentes, pero ese es otro tema mucho menos interesante. El Cairo es una ciudad fea, pero encantadora. Si, si, como leéis, fea, porque no es organizada, ni armoniosa, porque es sucia y desastrosa, ruidosa y contaminada. Pero es encantadoramente fea. ¿Nunca habéis visto algo  muy feo, pero que os ha inspirado como jamás nada ni nadie lo hizo antes? Pues eso es Cairo. Es una ciudad vasta y caótica, con más de 20 millones de habitantes hacinados en edificios que crecen hacia arriba. Donde no tienen quizá agua corriente, pero nunca faltará una antena parabólica. Donde no puedes descansar y toda la vida ocurre ante tus ojos.

-Odio esta ciudad.
-¿Y por qué no te vas?
-Porque no quiero, me gusta odiarla.



Recuerdo perfectamente quién y dónde me dijo esa frase que me dejó perpleja, cuando yo tenía apenas 21 años y vivía una rutina relajada, como la de cualquier estudiante extranjera en un país exótico. Demasiada fiesta, y pocas ganas de estudiar.


Sin embargo, quien me dijo una de las verdades más rebeladoras que he escuchado nunca, tenía dos compromisos de los cuales yo yo estaba exenta, como occidental; Luchar desde dentro por cambiar las cosas en su pueblo, el cairota. Y convencer a su madre de por qué era bueno para la familia que conociese a chicos y a chicas de otros países,. -Así le hago ver  que no sois una panda de borrachos en bikini o bañador, que realmente queréis conocernos - Definitivamente sí, aquel amigo egipcio era todo un revolucionario.



Hoy, leyendo sobre el origen de la palabra Cairo,(en árabe القاهرة) me he dado cuenta de que tiene un significado que le va como anillo al dedo 'la victoriosa'. Me ha parecido una espectacular coincidencia. Tanto, que se lo he dicho a mi hermana, que es filóloga. -Ya lo sabía...me ha dicho en su siempre humilde (para ser filóloga) tono de hermana mayor.

Estaréis pensando que a cuento de qué viene el titulo del blog y por qué me he atrevido a hilarlo con la revolución egipcia. Es una declaración de principios que quizá sólo entienda yo, pero que pienso explicar. Durante años he tenido la sensación de estar dejando para mañana cosas que efectivamente, podía hacer mañana. Me he odiado por eso, pero también ha sido un margen de libertad para mi, donde he podido explayarme disfrutando al máximo de otras parcelas que también considero importantes.



Pero hoy se me ha ecendido esa llamita que, a las personas de naturaleza pausada, como dice mi madre, nos hace falta para espabilar y darnos cuenta de que ya es la hora; por eso pienso iniciar nuevos y humildes proyectos, y cerrar viejas etapas. Con proyectos, me refiero, por ejemplo, a intentar ser más organizada y práctica, y dejar de soñar despierta a cada rato y pensar que el mundo se para, cuando yo lo hago, para reflexionar sola. Porque él no para conmigo,sino que sigue su curso y me pierdo cosas. Odi et amo es también el titulo de un poema latino que representa los sentimientos contradictorios que llegué a sentir por esta ciudad árabe.

Una ciudad que está resurgiendo, que está aún en sus cimientos, y le está costando, como a mi me cuesta hacer este blog. Quizá he tardado más de la cuenta. Quizá los egipcios también hayan tardado demasiado en rebelarse, pero nunca es tarde..Ésa es otra frase que odio y amo al mismo tiempo. Detesto que los refranes populares tengan tanta razón.