- (…) Hice una pregunta capciosa: "¿Qué clase de boda?", a lo que Iman me respondió astutamente: "Una boda libanesa". "Sí, ya, pero libanesa ¿de quiénes?". Sonrió: "Drusa".
“Libano, la vital incertidumbre “, Maruja Torres.
Ayer conocí a una periodista y blogger libanesa. Creo que fue la primera vez que tenía enfrente, a una comunicadora de Oriente Medio, y he de confesar que la idea me abrumó por unos momentos. Lo relajado de las tardes de cañas en Madrid, el hecho de que fuese la amiga de un buen amigo mio, y la conversación, que fue espontánea y muy amena, hicieron que esa invasión de sentimientos encontrados se desvaneciera, y en su lugar sólo me saliesen preguntas directas, francas y sencillas. Es decir, dejé a un lado mi curiosidad profesional o académica y me centré en mi. En esa parte de mi que pertenece a ese pequeño país árabe, y que jamás he pisado. Me lo debía a mi misma y aquella era mi oportunidad. No pude evitar mirarme en Nevine como quien se está mirando frente a un espejo que le es familiar. Vale que tenga diez años más que yo, y una vastísima carrera como presentadora de un programa de política internacional en el mundo árabe. Quizá sí, diste mucho de mi humilde y anónimo trabajo como redactora de un portal en Internet. Pero ayer sentí por un momento que éramos Fátima y Nevine. Dos chicas cuyo origen tenía demasiado que ver.
Beirut es la ciudad árabe donde se produce el mayor número de manifestaciones al cabo de un mes.
Caminábamos como se camina por Madrid en las tardes de verano en las que no tienes un rumbo o un objetivo concreto. Palacio Real, Madrid de los Austrias...éramos un grupo no muy extenso de gente joven y algo inquieta. Diría que unos más que otros. Reconozco que mi inquietud sólamente se entreve cuando tengo mucha confianza o demasiado interés en un tema concreto. Si acabo de conocer a la persona, no suelo hablar de mi, y prefiero centrarme en cómo se encuentra ella, qué hace, si le gusta la ciudad...pero hubo un par de momentos en los que Nevine y yo nos encontramos y hasta diría que tuvimos un feeling difícil de explicar.
-¿Cuándo te preguntan por tu identidad libanesa...sabes responder enseguida?
Nevine se rió. Confesó que le parecía una pregunta directa pero tremendamente difícil de responder. -'Ya3ani, shweia shweia''. Todavía no sé qué expresión española puede equiparse al Ya3ani árabe, cargado de significado. Ya3ani es como un 'pfffff bueeeeeeno...' pero gracioso. Denota que el interlocutor sabe por dónde vas con la pregunta que le has hecho, pero que no sabes o no quieres responderla enseguida.
-En Líbano hay dieciocho confesiones religiosas representadas escrupulosamente en el Parlamento. ¿En el pueblo, en la calle...se aprecian estas 18 comunidades?
-¿Sabes qué? que yo sólo lo noto cuando voy por la calle y leo ' Iglesia armenia' o 'Iglesia maronita'...mi grupo de amigas es enorme y no te se decir lo que son, sólo quiénes son, cómo son. Nevine es de naturaleza calmada. Es delgada y taciturna. Sus movimientos y gestos son suaves y armoniosos y nunca eleva el tono de voz, ni siquiera con sus semejantes más en confianza. Ayer entendí que sólamente alguien con esa clase de personalidad puede resistir el día a día informativo en un país tan degradado políticamente,como Líbano.
-¿Nos veremos en Beirut? ha sido un placer conocerte.
-¡Lo mismo digo! Hasta pronto, Nevine.






